Si a mí me dejan hacer lo que se me de la gana, yo hago lo que se me da la gana. Esa idea fue la que estuvo dando vueltas en mi cabeza después de haber escuchado una pequeña charla de Pedro Juan González, catedrático de la universidad EAFIT y actual rector de Uniremington. Me llamaba la atención cuando comentaba sobre el state of the art de la paternidad que se practica en este siglo XXI, más problemático y febril que nunca. Esa vacilante paternidad que gira alrededor de seudopadres, un par de atravesados que mientras hablan por el Blackberry o revisan vitrinas dejan a sus hijos con una niñera, que desconcertada y encartada, hace de muy buena fe lo que puede. Esos mismos seudopadres -insisto, seudopadres- que embuten a esas pequeñas criaturas con Ritalina, en vez de hacerlo con educación y valores. Gracias a Dios viví enredado en una generación que tuvo la oportunidad de salir a la calle, ensuciarse, jugar con otras personas de carne y hueso (o más bien de cuero, porque las resistíamos todas), recrear fantasías, sonreír y lo más importante de todo, una generación a la cual se le pusieron los límites cuando fue necesario. Jamás tomé Ritalina ni me diagnosticaron con los dos inventos más exitosos de la psicología infantil contemporánea: Déficit de atención y trastorno de hiperactividad. No soy perfecto ni mucho menos, hasta tengo mis resabios, pero cuando hay que hacer las cosas, las hago con disciplina. Respeto a los demás y cuando tengo muchas ganas de ser "hiperactivo" lo hago en los espacios adecuados. ¡Ah falta que nos hacen aquellos padres de antaño! ...esos que no comían cuento de pataletas y siempre se mantuvieron firmes con la misión de los valores y la crianza. Esos padres que criaron a nuestros padres, incluso a algunos de nosotros, y que aunque nos haya picado y rascado no vivimos con ningún trauma ni lloramos todos los días en el sanitario. ¡Ah falta que nos hacen, porque actualmente son muchas las vacantes que hay para padres! Ojalá el día de mañana a mi consultorio llegue alguien diciéndome 'qué pesar, es que él tiene déficit de atención' para yo responderle con todo el gusto del mundo ¿No será que lo que tiene es déficit de educación?
sábado 15 de octubre de 2011
sábado 23 de julio de 2011
Oda al casi mejor poeta del mundo
Asenté con la cabeza cuando el casi mejor poeta del mundo me dijo ¿te gusta la poesía, eh?
***
No pude saber cómo se llamaba el casi mejor poeta del mundo, así que no lo citaré a él ni a sus libros. Recuerdo que con vehemencia insistía en que sólo le faltaba un pelo para llegar a la cúspide y ser el mejor poeta del mundo. Mencionó unos cuantos títulos de libros que había escrito y nos encomendó siempre recordar ese viejo rostro si alguna vez navegáramos entre aquellas letras, además de atesorar estos textos como si fueran las más excelsas obras de arte. A pesar de ser el casi mejor poeta del mundo, las personas del público eran algo displicentes e intentaban fugar la mente para evitar escuchar los versos que este personaje declamaba. Por el contrario, yo ponía atención. Su poesía hablaba de la desnuda calle, de la perversión del mundo, del cielo y las estrellas. El casi mejor poeta del mundo sabía que su público no quería oír más estrofas, sin embargo, continuó unos minutos más para finalizar con una poesía, que según él, ha sido su más hermosa composición. Esa poesía, escueta y diciente, contaba una historia de siete días en la que una libidinosa luna coqueteaba con este poeta. Al séptimo día, la luna se rinde y en un momento de profundo erotismo exclama en medio de gemidos que está dispuesta a hacer cualquier cosa. Me imagino cómo se moja la luna y con esa imagen en mi mente el recital ha terminado. El casi mejor poeta del mundo se acerca a su público, porque a lo mejor tendrá que dar autógrafos. Lastimosamente nadie lo determina. Avanzó y el brillo de mis ojos delata un corazón que se está desmoronando. No pasé desapercibido y asenté con la cabeza cuando el casi mejor poeta del mundo me dijo ¿te gusta la poesía, eh? Extendió su brazo hacia mí y aunque sus manos estaban sucias le di un apretón sincero. Saqué unas monedas de mi bolsillo y se las ofrecí. El casi mejor poeta del mundo se bajó del bus y se fue para siempre, porque su hogar es la calle.
jueves 7 de julio de 2011
Herejía
Al mejor estilo de un programa para protección de testigos quiero hablar de algo. Es uno de esos temas candentes de los que no se habla en reuniones sociales, es casi un tabú. Me resulta peligroso y creo que estoy a punto de someterme voluntariamente a una pena pública de corte medieval, así como la hoguera o la guillotina. Ni más, ni menos: al hablar de esto, voy a quedar a una distancia vergonzosamente corta de la muerte. Y de antemano quiero acuñar unos cuantos fragmentos de un viejo tango de Santos Discépolo, un músico argentino que se murió hace varios años -a punto de volver está-. Un tango que se escribió por allá en los años treinta y atrevidamente se adelantaba al dos mil: ¡Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también!
***
Así, hablando de música y porquería tengo el preámbulo perfecto para continuar. Con desespero he intentado más de una vez buscar personas que como yo comulguen con una idea que ha pasado de ser exótica a esquizofrénica. Es una idea que me ha costado el sentimiento de soledad en el mundo, lo sé porque he buscado en Facebook grupos relacionados y todo ha sido un fracaso. A estas alturas de la vida, si no está en Facebook it does not exist. La verdad es que empezó como algo sencillo, así como un sentimiento, como una espinita, como cuando a uno no le gusta algo. Es usual escuchar, y especialmente en términos de la música, que la gente habla sobre lo que no le gusta. Por ejemplo, no es difícil encontrar quienes digan 'a mí no me gusta el reggaeton' o 'a mí no me gusta Darío Gómez'. Es normal y nadie ha sido discriminado por esa razón, sin embargo, mi caso es distinto. Desde que sus seudocanciones empezaron a sonar he tenido que cargar con la cruz de no poder encontrar a alguien que diga conmigo al unísimo: A mí no me gusta Calle 13. Así es, a mí no me gusta Calle 13 y a parte de no gustarme, hablaré con desfachatez. No he podido encontrar las palabras atinadas para describir lo malo, perverso y perversísimo que me parece. Es por mucho la peor voz que haya escuchado, sobre Wendy Sulca y la Tigresa del Oriente. Sus canciones nada tienen que envidiarle a las de R. Arjona, son conversaditas y con ritmos de dudosa factura. Lo único bueno que tiene Calle 13 es la hermana de René, a la que le dicen PG-13. Y para acabar de ajustar es todo un mamerto de primera, de esos que no pueden ocultarse la ilusión de que el socialismo tiene alma. Uno de esos rebeldes a los que la gente le rinde pleitesía por físicas ridiculeces. Mejor dicho, esto es complicado. Señor lector, si por casualidad usted es un joven como yo que de cierta forma comparte estos gustos de personas herejes... ¡avíseme!***
Ya estoy debajo de la cama. Qué tuto.
domingo 24 de abril de 2011
Cometa
Las personas grandes saben por qué vuelan las cometas, por eso es que para ellas ya no tiene sentido tirar de una cuerda y que un pedazo de tela suba por los aires. Los niños, por el contrario, no hemos podido entender por qué ese pedazo de tela puede llegar hasta el cielo, por eso es que para nosotros la vida sigue teniendo sentido y la magia permanece en las más pequeñas cosas.jueves 21 de octubre de 2010
El Padre Chucho y los dilemas semánticos
Me debo levantar a las 5:00 am para ir clase. Con algo de dificultad pongo los pies en tierra, me ducho y después salgo para encontrarme con mi mamá, quien siempre se traslada a mi pieza para ver televisión. A esa hora todo se ve borroso y los hechos reales aún se vislumbran como sueños, sin embargo, esta mañana cuando salí de la ducha y de soslayo revisé la televisión supe que las pesadillas se convertían en realidad: el Padre Chucho había inaugurado su nuevo programa llamado 'Buenos días Jesús'. En aquella plataforma televisiva se ofrece una generosa consultoría espiritual por vía telefónica y se invitan personajes de todas las calañas para elevar oraciones al son de las canciones que medio zurrunguea el más fanfarrón, marrullero y usurero sacerdote colombiano. A veces pienso que 'Buenos días Jesús' debería llamarse 'El show del Padre Chucho', porque nada tiene que envidiarle al clásico Show de Jimmy Salcedo, donde se presentaban los más grandiosos artistas de la canción colombiana. Y es que me imagino al Padre Chucho cantando '...se agarra su pollera y al menear su cadera sonriendo altanera me dice baila, baila, báilame la suavecita...' y al parecer todo se configura armoniosamente. Es increíble que la gente siga creyendo ciegamente en la humildad y espiritualidad del Padre Chucho sabiendo que se pone chaqueticas Tommy Hilfiger para presentar su programa, tiene página web y hasta donde dicen por ahí, lava cerebros para que los feligreses llenen la canasta de las limosnas con la gruesa. Más increíble aún es que haya grabado un disco, bendito sea mi Dios. Así, durante algunos días he generado ese conflicto entre mi raciocinio y la piel de cordero de este parroquiano, pero esa carita no me engaña. Entonces como buen colombiano salgo de mi casa 'hijueputiando' y echando cantaleta sobre todo lo que se me parezca, incluyendo los talleres de autoayuda y el kit de superación personal del imbécil de Jorge Duque Linares. Es que precisamente ahí están los dilemas semánticos que nos enredan la pita a los colombianos, como todas esas güevonadas no tienen precio sino que son una 'inversión' nos gastamos el sueldito comprando basura.
Kit de superación personal de Jorge Duque Linares. Inversión: $1'800.000
Mensajes de texto y llamadas al Padre Chucho. Inversión: Lo que el bolsillo aguante.
Media de Aguaridente Antioqueño. Precio: $10,000.
Como quien dice, más aguardientico y menos maricadas. He dicho.
miércoles 15 de septiembre de 2010
Los 15 más guisos
Hace algún tiempo venía madurando la idea de hacer un selecto conteo de los vallenatos más mantecudos con mi gran amigo Carlos. Fue difícil y requirió algo de método realizar esta selección, sin embargo, espués de soportar largas noches con el Binomio de Oro salió a la luz el producto de nuestro trabajo. Cada vez que escucho alguna de estas canciones sólo puedo pensar en un domingo visitando el estadio, viendo el voleo de manteca y escuchando de fondo aquellas melodías inolvidables. Imagino señoras gordas con delantal atendiendo a la hambrienta jauría de sujetos que esperan su porción de chuzo amarillento por módicas sumas de dinero y los niños disfrazados con la camiseta de la selección favorita de su padre. Y así, al ritmo de los vallenaticos sabrosones se vive la vida en el estadio, donde le pegamos a la fritanga y disfrutamos viendo a los niños salir de clase de natación con los ojos irritados y los oidos con cantidades navegables de aguasal. Pero pensándolo bien no es sólo es el estadio, por ejemplo los bailecitos en el polideportivo del barrio con las carpas de Pilsen se mueven al son de los buenos clásicos de Los Chiches, Los Inquietos y el Binomio, mientras las parejas se fusionan y la damicela mete su mano en el bolsillo trasero del jean de su pareja. O la trapeada, o la lavada del cariño verdadero R4, o el sancocho en el río, o el agasajo de la Yurany o tal vez los traguitos en la tienda. La ciudad de Medellín vive la vida al son del vallenato mañé, del romántico, del chillón. Ojo al Cristo...
15. Quiero que seas mi estrella - Binomio de Oro
14. No pude olvidarte - Binomio de Oro
13. Me ilusioné - Binomio de Oro
12. Osito dormilón - Binomio de Oro
11. Perdóname la vida - Los Inquietos
10. Muere una flor - Binomio de Oro
9. Olvídala - Binomio de Oro
8. Tierra mala - Los Chiches
7. Niña bonita - Binomio de Oro
6. Cómo quema el frío - José Luis Carrascal
5. Dime pajarito - Binomio de Oro
4. Me tiraste al mar - Los Diablitos
3. Mi segunda vida - Binomio de Oro
2.Busca un confidente - Los Diablitos
1. Tarde lo conocí - Patricia Teherán
viernes 23 de julio de 2010
Sobre la columna vertebral y la fotografía contemporánea
El amigo infiel reitera su compromiso con la sociedad y las intenciones puramente didácticas de su contenido. Queridísima amiga usuaria de redes social susceptibles de cuelgue de fotografías: Dicen los expertos en fisioterapia que el mantenimiento de una postura totalmente vertical de la columna mientras se está de pie garantiza que los músculos proporcionen la curvatura adecuada con un mínimo esfuerzo. Como bien lo diría la tercera edad, es corriente observar un aterrador fenómeno que se propaga a lo largo y ancho de las latitudes antioqueñas. Se trata de lo siguiente: resulta que a las muchachitas de hoy en día les dio por tomarse las fotos como tiraditas de pa' atrás, como de medio sesguete, con una manito en la cadera y una piernita medio levantada. Como a punto de caerse, como si las tumbara un ventarrón, como si estuvieran jugando limbo en nivel experto. Y si a todo esto le sumamos la sonrisita pseudosincera todo se convierte en un cuadro desastroso. Es más que necesario hacer la invitación para mejorar aquella actitud que a parte de ser mañesuda es contraindicada para el bienestar vertebral. Tómese cien fotos, doscientas, trescientas, las que usted quiera... ¡Pero bien derechita mi amor!
lunes 19 de julio de 2010
Encuentros indecorosos
De tanto caminar es normal enamorarse en diversa ocasión. La ruta de buses Circular Sur, conocida en el bajo mundo como 'Circular Tour', provee a sus usuarios viajes extenuantes, entumecedores, calurosos y desesperantes. Afortunadamente no suelo usar esta ruta en mi diaria movilización, pero infortunadamente hoy tuve que hacer uso de ella. Como por variar mi aspecto, tenía la nariz más roja de lo normal por efectos de mi rinitis trepadora y mis fachas carecían de glamour alguno. El bus avanzaba y la gente se estrechaba cada vez más a mi alrededor. Cualquiera podría pensar que la estrechez es incómoda, sin embargo, en este caso fue cómoda y romántica. Siempre imagino cuentos de hadas y construyo los más encantadores idilios en mi mente. Levanté la mirada y allí estaba aquella damicela que tenía belleza y garbo en demasía. Me enamoré. Se bajó del bus y no me pude desenamorar. Soplaban otros vientos y me encontraba caminando en un afamado parque de la ciudad, donde la gente es bien. Estaba esperando a alguien que con algo de retardo me dio tiempo para dar algunas vueltas, que por casualidad, me harían azarar las tripas como si no hubiese comido en días. Avanzaba por una curva y la vi, tarareé en mi mente aquel son de Leonardo Favio que dice 'Hoy la vi, fue casualidad, yo estaba en el bar, me miró al pasar' mientras me convencía que ya la había visto antes. Su pelo era rojizo y ella era linda. Me enamoré otra vez. Pasé la curva y no me pude desenamorar.
viernes 11 de junio de 2010
Tratado sobre la lengua y la creación del mundo
Es satisfactorio y casi libidinoso presentar este texto. Lo hicimos Juliana y yo para presentarlo al mundo, disfrútenlo. Mil y mil gracias a aquella mujer de sexy escritura que aceptó mi indecente propuesta para producir juntos.
******
Después de años de estudio, arduas jornadas de trabajo y exhaustivo análisis del lenguaje coloquial, compartimos al mundo estos grandes descubrimientos que sin duda alguna revolucionarán la industria parvífera antioqueña.
******
Después de años de estudio, arduas jornadas de trabajo y exhaustivo análisis del lenguaje coloquial, compartimos al mundo estos grandes descubrimientos que sin duda alguna revolucionarán la industria parvífera antioqueña.
Capítulo 1
Etimología de cuca, galleta y arepa
Es del saber democrático que cuca, arepa y galleta son productos de panadería, sin embargo, estas palabras utilizadas comúnmente para referirse a ciertos alimentos, son susceptibles de ser utilizadas en otros contextos, cambiando completamente su significación. Es decir, omitiendo las intenciones puramente lujuriosas, todos reconocemos entender a 'cuca', 'galleta' y 'arepa' como estructuras relativas a la morfología femenina, de este modo, los suscritos términos aplican para la dupla producto de panadería/producto de Dios. De igual manera, la palabra 'cuca' es utilizada ocasionalmente para referirse a un hecho, objeto y/o situación de proporciones magníficas. Ejemplo: Qué cuca de moto, qué día tan cuca. Así, la palabra cuca, cumple la función de adjetivo para demostrar algo maravilloso, colosal. A parte de 'cuca', los demás términos citados pueden usarse para dar la misma referencia, todo es dependiente del momento histórico o el ambiente cultural en donde se ubique el lenguaje. A pesar de esto, consideramos que existe mayor afinidad entre estos términos y el sustantivo viviente, pero no descartamos su uso a nivel universal. En conclusión, encontramos una directa relación ubicada entre 'arepa'-'cuca'-'galleta' y la vida. Ahondaremos más en esta relación en los capítulos siguientes.
Capítulo 2
Panadería Big Bang
El origen del mundo y las palabras puede explicarse desde la configuración de una panadería. Tome como ejemplo la panadería más cercana. En este lugar se expenden grandes cantidades de los más diversos productos parvíferos entre los cuales encontramos, por supuesto, las antes mencionadas y bien conocidas cucas, arepas y galletas. En este punto de la investigación es más que necesario añadir un elemento que justifica la aparición del lenguaje como lo conocemos. Este producto de origen antioqueño, de módico costo y exquisito sabor evidencia la relación entre cuca, arepa y galleta. Se trata nada menos que de la lengua. Efectivamente la lengua nace en las panaderías que yacen a lo largo y ancho de las latitudes antioqueñas para establecer lo básico, asuntos que hasta el sol de hoy rigen al planeta: lo bueno, lo malo y lo que se había acabado de inventar. Lo bueno: cuca, galleta o arepa. Lo malo: pan. Lo que se había acabado de inventar: la lengua. No son necesarias más explicaciones para entender que la panadería fue la cuna de la civilización y la primera sucursal de la Real Academia de la Lengua. Desúés de entender el referente histórico, introducimos nuestro principal interrogante: 'Recién salido del horno', un adagio popular que sucumbe en las entrañas de la creación para desplazar a las teorías tradicionales.
Capítulo 3
Parvagénesis
Reconociendo que 'Recién saludo del horno' es una cita ubicada dentro del contexto panaderístico y habiendo analizado previamente las implicaciones de la panadería dentro de la historia patria, encontramos entonces situaciones que apuntan a magníficos descubrimientos. La expresión pone explícita una situación aleatoria en la que en un momento determinado algo que no existe, comienza a existir. El origen del mundo y la vida salen directamente por la puerta del horno en el momento justo en que el hombre se alimenta de cuca, arepa y galleta; se comunica a través de la lengua y mancomunadamente de la mano de la mujer, procrean valiéndose de lengua y arepa.
Glosario
- Producto de panadería: También conocido como parva, posee propiedades nutricionales que ahuyentan el hambre y contribuyen a una sana alimentación. Al contener arequipe y ser calentado por prolongados periodos de tiempo puede ser perjudicial para la estructura bucal.
- Producto de Dios: Objeto ontológico trascendetal y habitante o parte del habitante del planeta. Configurado desde la anatomía como elemento fundamental para el desarrollo de actividades con efectos directos en la manutención poblacional.
- Parvífero: Relativo a la *parva
- Parvagenésis: Dícese del proceso creacionista que nace en las entrañas de la panadería y su respectivo producto.
- Panaderístico: Relativo a la panadería.
Hecho mancomunadamente,
Juliana Ruiz - Dos cosas y un par de cositas -
Alejandro Cano
jueves 10 de junio de 2010
domingo 30 de mayo de 2010
Fe de errata facebookera
Introduzco:
cita.
(De citar).
1. f. Señalamiento, asignación de día, hora y lugar para verse y hablarse dos o más personas.
1. f. Señalamiento, asignación de día, hora y lugar para verse y hablarse dos o más personas.
2. f. Reunión o encuentro entre dos o más personas, previamente acordado. Trabajaron mucho en su primera cita.
3. f. Nota de ley, doctrina, autoridad o cualquier otro texto que se alega para prueba de lo que se dice o refiere.
4. f. mención.
quotation.
1. Something that is quoted; a passage quoted from a book, speech, etc.: a speech full of quotations from Lincoln's letters.
2. The act of practice of quoting.
3. Commerce
a. The statement of the current or market price of a commodity security.
b. The price so stated.
2. The act of practice of quoting.
3. Commerce
a. The statement of the current or market price of a commodity security.
b. The price so stated.
Creo que la introducción habla por si sola. Señor lector, bien o mal, usted muy seguramente es un usuario de Facebook y se ha sentado horas enteras a llenar fervorosamente todos los espacios de 'Likes and interests'. Resulta que dentro de estos espacios aparece un formato denominado 'Favorite quotations' o 'Citas favoritas' y es recurrente encontrar este tipo de barbaridades:
EsTaR cOn lA pErSoNa qUe aMo FreNtE aL MaR
iR a CiNe, sAlIr a ComEr, rUmBiAr
EsTaR cOn Mi NoViA mOteLiAnDo eN lA eStReLLa
SimPleMenTe eStaR cOnTiGo
vEr pELiCuLaS en Mi CaSa
¡Brutos! (Perdón)
Después de sospechar de aquel deprimente error me dispuse a realizar la respectiva investigación que finalmente apuntaría a darme la razón. De este modo, aplican los significados #3 y #4 que nos proporciona muy generosamente la Real Academia Española, y que a su vez traducen como quotation al inglés. Este pequeño pero sensato texto es sólo una pequeña invitación para que aquellas personas aneuronadas que cometen el suscrito error reflexionen y se hagan una autoevalución. Y si además le sumamos al error el terrorífico modo de escribir mostrado anteriormente (mezcla de mayúsculas/minúsculas indiscriminadamente y cacográficamente) el sujeto en cuestión debería estar pensando en la opción del suicidio. Querido amigo usuario de Facebook: en 'Citas favoritas'/'Favorite quotations' pon tu adagio, frase, proverbio o enunciado digno de admiración favorito y recupera tu reputación intelectual.
Certifico el error
El amigo infiel.
EsTaR cOn lA pErSoNa qUe aMo FreNtE aL MaR
iR a CiNe, sAlIr a ComEr, rUmBiAr
EsTaR cOn Mi NoViA mOteLiAnDo eN lA eStReLLa
SimPleMenTe eStaR cOnTiGo
vEr pELiCuLaS en Mi CaSa
¡Brutos! (Perdón)
Después de sospechar de aquel deprimente error me dispuse a realizar la respectiva investigación que finalmente apuntaría a darme la razón. De este modo, aplican los significados #3 y #4 que nos proporciona muy generosamente la Real Academia Española, y que a su vez traducen como quotation al inglés. Este pequeño pero sensato texto es sólo una pequeña invitación para que aquellas personas aneuronadas que cometen el suscrito error reflexionen y se hagan una autoevalución. Y si además le sumamos al error el terrorífico modo de escribir mostrado anteriormente (mezcla de mayúsculas/minúsculas indiscriminadamente y cacográficamente) el sujeto en cuestión debería estar pensando en la opción del suicidio. Querido amigo usuario de Facebook: en 'Citas favoritas'/'Favorite quotations' pon tu adagio, frase, proverbio o enunciado digno de admiración favorito y recupera tu reputación intelectual.
Certifico el error
El amigo infiel.
viernes 28 de mayo de 2010
La fundación
"Hola, me llamo Alejandro y tengo barriga. Hace algún tiempo consumía panzerottis y empanadas desmesuradamente, sin embargo, desde que llegué a la fundación mi vida cambió. Hoy en día soy una fresa en la organización y mi diplomática dieta gira en torno a los salpicones y las ensaladas de fruta. Todo lo que soy se lo debo a Los Lipofóbicos. Gracias." (...y todos contestan al unísono: ¡Hola Alejandro!). ... Daban las 10 a.m. en una extenuante mañana de Lunes y salíamos a paso apresurado J.S. y yo hacia la meca de los lípidos colesterolosos-trigliceridosos. Llegábamos ansiosos, sudorosos y menesterosos de consumir la justa ración de combo panzerotti-Tutti Frutti (Tutti Frutti para que no nos ahogáramos, pero no por gusto). Después de algunos minutos de tortuosa espera se posaban sobre nuestras manos aquellos productos como si fueran el santísimo expuesto y nos disponíamos a ejecutar la respectiva digestión para poder continuar serenamente con nuestra labores diarias. Y así sucesivamente, no sólo los lunes sino los martes, miércoles, jueves, viernes y sábado. Nuestra vida transcurría entre la academia y los panzerottis, la luz de nuestras arterias se disminuía todos los días más y ya empezábamos a preocuparnos. Cuenta la historia que un día, cansados de nutrir nuestro tejido adiposo incursionamos en el salpicón a modo de prueba. ...y allí, encantados, nos quedamos. De este modo nació la fundación Los Lipofóbicos a cargo de J.S. y yo con la intención de que la gente cambiara su panzerotti tapa-arterias por un delicioso salpicón. Con todo, la fundación se hizo grande y ahora ya somos 4 miembros, organizados en jerarquias nombradas por frutas que ascienden según su cualidad salpiconuda. Es decir, J.S. y yo siendo fundadores de la organización somos fresas y los nuevos integrantes son cocos. Todo pinta más o menos asi:
sábado 15 de mayo de 2010
Calzado luminoso y alteraciones psíquicas
Cuando era apenas un párvulo me acechaban agobiantes deseos de tener en mis pies aquellos zapaticos que al pisar el suelo alumbraban. Nunca los tuve. Hoy en día ya no los quiero, sin embargo, cada vez que veo a un niño usándolos siento cosas. Me haré una regresión.
domingo 25 de abril de 2010
No son como yo pensaba, como los imaginaba
Hay que trapear, hay que barrer, hay que planchar. Hay que fritar las tajadas, hay que descongelar la carne y hay que poner a remojar los fríjoles. De su pequeña habitación ubicada en la trastienda del hogar (dotada con televisor 14") sale silenciosamente en horas de la madrugada aquel importante e inevitable personaje anexo a la familia colombiana. Luz Dary, Rosmira, Dorina, Yadira o Luzmila; llámese como se llame siempre tendrá el mismo y poderoso aura, con tintes de servicialidad que se mezclan con el inconfundible olor a límpido. Nadie está pendiente de lo que ocurrirá, las baldosas esperan ansiosas que la trapeadora pase sobre ellas al son de La Vallenata, los plátanos quieren pelarse y el almuerzo está que se levanta solo. Pero no, todo esto no puede ocurrir por intervención divina, la mujer de color 'Canelita Moravia' que ahora viaja por los taciturnos pasillos de casa se encargará de todo esto. Y dice más o menos así: las trapeadoras se bañan en Fabuloso, sus puntas de retazo se escurren con fuerza y comienza la fiesta. Como si se estuviera bluyineando con el palo de la trapeadora, esta mujer recorre con cadencia los rincones de las piezas, la sala y la bilbioteca. Pasa por la cocina y le coquetea a esos plátanos que esperan ser tajadas y les hace un gesto de 'espérenme, ya voy'. Después de algunos momentos de trajín la familia en pleno ha sabido despertarse, ya no hay excusa para prender el loro y que suene, con algo de distorsión, un vallenato que sufre con esta mujer, le hace cerrar sus ojos, machacarse con el palo de su instrumento de aseo, marcar el tiempo de la aseada y murmurar aquella hermosa composición que dice así... Suéltelo:
lunes 22 de marzo de 2010
¿En cuál maleta está la bomba?
Para Jose.
Basado en hechos de la v i d a r e a l.
Basado en hechos de la v i d a r e a l.
Ya se vislumbraba el aeropuerto José María Córdova en el apacible paisaje del oriente antioqueño. Iban en patota familiares y amigos para despedir a Jose en su regreso a Argentina. Jose es mi amigo, estudia cine hace algún tiempo en Buenos Aires y el año pasado decidió vacacionar en sus lares, el país del Sagrado Corazón. Es imprescindible hacer uso de este calificativo, su "partida" dará muestra de ello. Las despedidas suelen ser mañés y sin duda alguna esta muy posiblemente lo fue: grupo numeroso, narices mocosas y nudos en la garganta. Al estilo romántico Julia Roberts, Jose se desvanecía en la distancia para abordar su vuelo. Iba con su mamá para poner pies en el alado. Anticipándose a la revisión de sus maleteas un guardia le dice 'Sólo le revisaremos una' y sin malas intenciones en la expresión, Jose en tono charlatán-hilarante replica 'Mamá: ¿en cuál maleta está la bomba?'. Su pasaporte dio algunas vueltas por el aeropuerto, soportó antipáticas miradas y tuvo que tolerar que lo confundieran con un musulmán a punto de la inmolación (eso sí es inaceptable). Era sábado.
Fue domingo:
Jose: ¿Qué mas parce?
Yo: Bien.
(Yo estoy en Colombia)
Fue domingo:
Jose: ¿Qué mas parce?
Yo: Bien.
(Yo estoy en Colombia)
sábado 20 de febrero de 2010
Clasificados infieles
Se busca texto perdido, embolatado. Alguien muy malos tragos ha sabido entrar a El amigo infiel para borrarlo, este hecho significa cagarse parcialmente en los tontos sentimientos del autor. Si el texto no aparece en los próximos días se hábiles, tendré que proceder a llamar los parceros, sacar la DT y hacer la respectiva vuelta.
viernes 12 de febrero de 2010
Los 22 más planchos
Por allá en el año 1882 aparece la primer plancha eléctrica. En aquella época la plancha era un aparatejo independiente, como Robin sin Batman (nótese que el sujeto menos importante reclama al más importante), incluso era poco comercial y no inspiraba nada más allá de lo terrenal. Pasaban los años y en cunas repartidas por todo el mundo, muy bien planchaditas, se criaban eventualmente personalidades, que posteriormente generarían una coyuntura con el fin de posicionar a la plancha como elemento esencial para el florecimiento explosivo de la música medio romántica-medio mañé. Crecían estos personajes y ya se veían sus pantalones de terlete ajustados, las botas en forma de campana y el pelito como de medio lado, como medio cacorrito. Las melodías más espectaculares comenzabas a salir por las bocinas y las planchas se rebelaban para reclamar lo que es de ellas. ¡A la plancha lo que es de la plancha! Además, para el sujeto planchador se volvía cada vez más irresistible marcar los tiempos al son de La voz de Colombia ¡Con los grandes éxitos!, así paulatinamente se fusionaba aquella música con la plancha. La plancha hecha canción y la canción hechca plancha, donde ambas aseveraciones cobran sentido. Mientras más avanzaba la relación plancha-arte, el planchador se acomodaba más a los pasitos tun tun de la emisora en el patio de ropas y la música se diversificaba, porque evidentemente el que plancha hace más cosas. Entonces, ya la música tenía vigencia en múltiples ambientes, por ejemplo, la fritada de tajadas, la trapeada y la bañada erótico-lírica. En la actualidad no es que todo esto pierda ejercicio ni mucho menos, simplemente los planchadores que aprecian esta relación de puro amor están algo más tullidos. A pesar de los pesares, quiero que volvamos al pasado, a la mesa de planchar guardada tras la puerta y al aceite ardiendo con la tajada cayendo al ritmo de la buena música. Convoco así a una reunión extraordinaria de planchólogos, entre ellos los expertos Carlos Orozco y Laura Gómez para proponer un ranking de 'podredumbre planchera' con los más altos estándares y exigentes métodos de calificación. Nuestro criterio de calificación se basó en el nivel de elevación del aceite al caer las tajadas al unísono del coro. El ranking está abierto, si usted considera que hay algo más pesado, coméntelo, sin duda alguna lo agregaremos.
Bonus track. Un velero llamado libertad - José Luis Perales (Por el más puro amor que le tengo a Doña Laura)
22. Agua caliente - Fausto
21. Pequeña y frágil - Sabú
20. Rosa rosa - Sandro
19. Eva María - Fórmula V
18. Ding dong, las cosas del amor - Leonardo Favio
17. Cómo te extraño - Leo Dan
16. Estelita - Leo Dan
15. Adiós chico de mi barrio - Tormenta
14. La estrella de David - Juan Bau
13. Olvídame y pega la vuelta - Pimpinela
12. Río Badillo - Claudia de Colombia
11. Rumores - Joan Sebastian
10. Fresa salvaje - Camilo Sesto
09. La ladrona - Diego Verdaguer
08. Caliente, caliente - Rafella Carrá
07. Llorando estoy - Vicky
06. No tengo dinero - Juan Gabriel
05. Juntos - Paloma San Basilio
04. Yo no te pido la luna - Daniela Romo
03. La maldita primavera - Yury
02. Piénsame - Rául Santi
01. Lady lady - Bravo
martes 9 de febrero de 2010
Happy unfaithful-birthday
Hace exactamente un año cayó lunes. Y aquel día lunes comenzó así: 'Me levanté y definitivamente tenía cara de Renault 4. Quise crear el blog para llamarle 'El amigo fiel', lastimosamente, ya existía. Pero la verdad, prefiero que sea su amigo infiel, así no tendrá que esperar nada de él.
2009-2010
domingo 7 de febrero de 2010
Mi primera consulta en cardiología
- ¿Y ya compraste estetoscopio?
- No nada, todavía no. ¿Quiere que le revise el corazoncito o qué bizcocho?
- No nada, todavía no. ¿Quiere que le revise el corazoncito o qué bizcocho?
- No mono, gracias.
De multiloquios y otras divagaciones cibernéticas.
De multiloquios y otras divagaciones cibernéticas.
viernes 29 de enero de 2010
1923-2010
Siempre he querido dedicar las hermosas canciones de Jaime R. Echavarría, pero no es un asunto ni sencillo ni ligero. Llegar a casa después de un examen de química para recibir la noticia no es cómodo, lo único que pude decir fue 'qué guayabo home'. Jaime era químico, si llego a ganar aquel examen es porque recibí su ayuda.
Jaime R. Echavarría
Jaime R. Echavarría
1923-2010
lunes 25 de enero de 2010
Le hacen daño a Ella
Yo insisto en acompañarla, en estar con Ella. Ella insiste en irse sola. No hay quien la convenza, Ella es rígida y autónoma. La dejo ir. Pasan unos pocos minutos y vuelve a mí. No es Ella, no sé qué hacer. Le robaron su serenidad, su inmunidad. Ni a mí ni a nadie le gusta que esto suceda: generalmente, cuidamos lo que queremos.
viernes 15 de enero de 2010
Fritando tajadas a las 12 m
Hago una tertulia en mi casa con la buena música de los 60's. Carlos se despide y por media calle va fuertemente cantando: 'Llorando estoy, qué triste me encuentro, y en mi pensamiento sólo vives tú'.
martes 5 de enero de 2010
El body de la de Bodies
Para Luisa. Por alcahuetear mis vulgaridades.
Hay una exposición en mi ciudad, aparenta ser interesante y quiere tener la tradicional didáctica colectiva que nunca funciona. Acuerdo encontrarme con Luisa a las 10am, supongo que acostándome a las 4am no sería fácil lograrlo pero haría mi mayor esfuerzo para llegar. Me levanto faltando 10 minutos para las 10 y lo primero que se me ocurre, incluso antes de levantarme, es gritar ¡Hijueputa! a los cuatro vientos y ponerme las manos en la cabeza. Después de declamar aquel adagio salto de la cama, corro, cojo la toalla y me meto a la ducha sin pensar en temperaturas ni patitos de hule. Medio me enjabono, medio me escurro, medio me seco y salgo a medias. Brinco en una pata poniéndome los pantalones, me unto cualquier sobrado de desodorante, busco una camisa, me pongo las medias con los pies mojados y descarto por completo la posibilidad de un desayuno. Corro por toda la casa y opto por pedir un taxi, el medio de transporte por excelencia de la mafia. Como siempre, me dicen 'En cinco minutos el móvil X', bajo las escalas corriendo y voy a la tienda a comprarme un Chocorramo, así sea para engañar y producir indigestión (nunca más en mi vida me volveré a comer esa torta endemoniada en ayunas). Llega el taxi, me monto y simultáneamente me como mi Chocorramo, el taxista me dice que está como maluco, que cree haberse intoxicado con comida de la calle, no le presto atención. Estoy casi seguro de que ese hecho fue el desencadenante de mi posterior maluquera. Por la gracia de Buda, Dios, Alá y todos sus secuaces llego sin excesiva tardanza. Hacemos una media fila mañanera en la cual están todos los viejitos desprogramados e irritantes bogotanos, para finalmente entrar a la apetitosa exposición. La verdad es que no me causó gracia ni emoción lo que allí había, como quien dice, Chocorramo mata Bodies. Divago en las salas y me hago el interesado, el que lee, el güevón intelectual. La anatomía me gusta, pero Bodies no. Mientras camino y me intento separar de las democráticas multitudes, noto que una mamá se acerca con su hijo a medio explicarle un sistema óseo, seguramente basándose en la biología que vio con Doña Pepita hace 20 años, porque definitivamente no tenía cara de saber. Mientras más se acerca más reconsidero la idea de hacerme el interesante filático y así lograr de una forma camuflada proponer un nuevo concepto de Bodies. Se acerca, se acerca y comienzo a tener una especie de estrabismo testosterónico. Su par de glándulas exocrinas altera mis sudoríparas. Ella se marcha. Su body me hace cambiar mi concepto de la exposición, no conocía la tentativa diversidad de Bodies que allí podría aparecer. En la calle, y sin pagar, se pueden ver mejores bodies que los de Bodies.
Hay una exposición en mi ciudad, aparenta ser interesante y quiere tener la tradicional didáctica colectiva que nunca funciona. Acuerdo encontrarme con Luisa a las 10am, supongo que acostándome a las 4am no sería fácil lograrlo pero haría mi mayor esfuerzo para llegar. Me levanto faltando 10 minutos para las 10 y lo primero que se me ocurre, incluso antes de levantarme, es gritar ¡Hijueputa! a los cuatro vientos y ponerme las manos en la cabeza. Después de declamar aquel adagio salto de la cama, corro, cojo la toalla y me meto a la ducha sin pensar en temperaturas ni patitos de hule. Medio me enjabono, medio me escurro, medio me seco y salgo a medias. Brinco en una pata poniéndome los pantalones, me unto cualquier sobrado de desodorante, busco una camisa, me pongo las medias con los pies mojados y descarto por completo la posibilidad de un desayuno. Corro por toda la casa y opto por pedir un taxi, el medio de transporte por excelencia de la mafia. Como siempre, me dicen 'En cinco minutos el móvil X', bajo las escalas corriendo y voy a la tienda a comprarme un Chocorramo, así sea para engañar y producir indigestión (nunca más en mi vida me volveré a comer esa torta endemoniada en ayunas). Llega el taxi, me monto y simultáneamente me como mi Chocorramo, el taxista me dice que está como maluco, que cree haberse intoxicado con comida de la calle, no le presto atención. Estoy casi seguro de que ese hecho fue el desencadenante de mi posterior maluquera. Por la gracia de Buda, Dios, Alá y todos sus secuaces llego sin excesiva tardanza. Hacemos una media fila mañanera en la cual están todos los viejitos desprogramados e irritantes bogotanos, para finalmente entrar a la apetitosa exposición. La verdad es que no me causó gracia ni emoción lo que allí había, como quien dice, Chocorramo mata Bodies. Divago en las salas y me hago el interesado, el que lee, el güevón intelectual. La anatomía me gusta, pero Bodies no. Mientras camino y me intento separar de las democráticas multitudes, noto que una mamá se acerca con su hijo a medio explicarle un sistema óseo, seguramente basándose en la biología que vio con Doña Pepita hace 20 años, porque definitivamente no tenía cara de saber. Mientras más se acerca más reconsidero la idea de hacerme el interesante filático y así lograr de una forma camuflada proponer un nuevo concepto de Bodies. Se acerca, se acerca y comienzo a tener una especie de estrabismo testosterónico. Su par de glándulas exocrinas altera mis sudoríparas. Ella se marcha. Su body me hace cambiar mi concepto de la exposición, no conocía la tentativa diversidad de Bodies que allí podría aparecer. En la calle, y sin pagar, se pueden ver mejores bodies que los de Bodies.
De El amigo infiel para Carlos
Los audiovisuales son bien. No sé nada acerca del tema pero igualmente siguen siéndolo. Los amigos son como los hijos, cuando crean algo (bonito o feo) siempre es bonito. En este caso, es bonito de verdad.
lunes 4 de enero de 2010
Apología a Roberto
Me gusta leer biografías cortas, que me proporcionen lo justo, quizás al estilo Wikipedia. Hace algunos días compré un combo DVD+CD al notar que en su caja había un sticker naranja fosforescente anunciando un formidable descuento. Después de las compras soy como los niños, me siento satisfecho, emocionado y feliz. Llego a casa y con ansias feroces me siento a ver mi nueva adquisición, me vuelvo loco, sentimental y derramo unas cuantas lágrimas. Veo el vídeo varias veces seguidas, no escatimo en hacerlo. Después de la cuarta vez considero que tendré suficiente tiempo para seguir viéndolo algún otro día. Como si fuera un tesoro, guardo el disco en su caja e intento posicionar todo a la perfección. Descanso y voy al computador, con algo de curiosidad acudo a Wikipedia e ingreso con cuidado el nombre del artista (incluyendo ortografía) y presiono el vínculo que arrojará los resultados. Lo primero que veo me produce desconsuelo e indignación. Como los niños también, me cruzo de brazos y con furia voy a acostarme. Es infame que un futbolista cabeza de chorlito tenga la prelación. Roberto Carlos: Wikipedia no te respeta.1945 - 2010
Comer chatarra es complicado, uno se empegota más de lo que come. Más complicado aun es comerla y recibir malas noticias. En medio de un suculento mordisco a una hamburguesa callejera, recibo la noticia que me hace formar un nudo en la garganta, que por poco, me hace broncoaspirar.
Roberto Sánchez 'El gitano'
1945 - 2010
1945 - 2010
domingo 27 de diciembre de 2009
De Ella para mí
"De pronto esperas tras una noche de curiosidad, cuando revises tu blog, encontrar algo mucho mejor que esto, pero sabes que no vivo para satisfacerte. Del blog... pues bueno, todos saben que es genial pero nadie sabe que refleja la esencia de un loco tan perteneciente como ajeno a ti. Pero lo que yo conozco de Alejandro en la realidad es más importante para mí; las palabras, palabras son y sabes que superfluas y prescindibles se me tornan, sin embargo, con ellas magia se puede realizar y eso me parece que es lo que logras hacer con facilidad. Más que loco y más que mago eres un soñador, tú creas fantasías con tus letras.Tú no haces la vida cuento, tú haces que el cuento sea vida y que la vida sea música. ¡Tu don me hace sonreír!. Te quiero"
Ella
Ella
miércoles 23 de diciembre de 2009
De gomitas y psicoanálisis
Me muerde el cuello y se va. Deja sus gomitas sobre la desorganizada mesa y sucumbo a comerme una, es la excusa perfecta para pausarme y pensar en ella. Termino de comerla y descubro que este hecho no significó sucumbir a nada, el tiempo que tardé comiéndola fue suficiente para dar fe de ello. Sucumbir es aceptar que ella sí sabe como dejarme medio loco. Y el primer paso es la aceptación.
lunes 14 de diciembre de 2009
El after noche colérica (Censurado)
Si se detiene a observar, descubrirá que esto es una carta solemne, o por lo menos intenta serlo. Es solemne porque quiero que sea idílica, bien sabe que ni los acrósticos ni las güevonadas atávicas me gustan, así que intento lograr un conceptual idilio bajo un mensaje presuntamente solemne. Para escribir una carta (y que sea solemne) se deben reunir un par de requisitos. En primer lugar, tener la mente llena de mojigatería para inventarse los preámbulos, y en segundo lugar, tener una razón básica estructural que compondrá la suscrita carta. Los preámbulos, al parecer, ya están listos (y son mojigatos). Después de diversos soles que ya han pasado, es necesario que entienda que usted me molesta y me hace hervir cualquier sustancia corpórea, que durante el momento, esté pasando por alguna vena, arteria, tejido o conducto de mi cuerpo. La verdad es que no me desvela el hecho de que usted quiera pertenecer a este blog de medio pelo, o que quiera adjudicarse el seudónimo de su agrado, lo que me molesta es otra definitivamente otra situación. Que usted tenga sabor a usted, que usted sea un karma y que toque 'Muñequito de mazapán' son asuntos que me desvelan, que volteando mi horario biológico pueden llegar a ser nocivos, no sé si para mi mente o para mi cuerpo. Que sus besos me desvelen y que esa misma situación me desvele, es una desvelada doble. Son asuntos ilógicos que odio. En pocas palabras, la odio, usted bien lo sabe.
viernes 11 de diciembre de 2009
Dos años también pueden ser breves
Usualmente los nervios me atacan. Poco o nada me importa que esto suceda, pero en esta ocasión, tenía que evitar a toda costa palidecer o verme como un solemne tonto. Estoy seguro de que el tiempo apremia muchísimas cosas, por ejemplo, llenarme de razones para permitir que toda esta parafernalia ocurriera. Ya bien entrada la noche en el estremecedor frío de La Ceja, recibía un fuerte sermón de un amigo, en el cual, él insistía que lo más oportuno y acertado que yo podría hacer era llamarla, contactarla o por lo menos escribirle. Este personaje es uno de mis abundantes confidentes, al que con bastante anterioridad, le había desenvuelto la historia de una mujer, que hace un par de años se había llevado a cabo. Mientras pensaba y le buscaba algo de sentido a los cientos de palabras que aparecían en la pantalla de mi computador, recordaba un pequeño fragmento de una canción que dice algo como '...puede un año ser tan breve'. Esta letra daba vueltas en mi mente y yo concluía que dos años también pueden ser igual de breves, estaba seguro de ello. Intento dormir y asevero que al día siguiente seguiría al pie de la letra los consejos recibidos, configuro un recordatorio en el móvil que dice 'Escribirle' (Decido escribirle porque es lo más fácil, lo más patético, lo más cobarde y con lo que menos corro peligro de golpes o taconazos). Me levanto bastante tarde y ya el recordatorio ha sonado en repetidas ocasiones, sin embargo, dejo que llegue la noche para tener facilidades en mi labor. Me doy cuenta que es algo inevitable, redacto una carta llena de clichés de medio pelo, escatimo en sentimentalismo, intento no ser mezquino y demostrar educación. Estoy a un click de distancia, rezo lo que me sé y envío sin vuelta atrás la pseudocarta. La envío y se me hielan las manos, igualmente no tenía nada que perder, quizás algo de orgullo pero estaba dispuesto a sacrificarlo. Duermo de nuevo e insisto en despertarme tarde. Sin mayores preámbulos, directamente voy al computador a despejar la duda de la existencia de una tentativa respuesta, fisgoneo en Facebook y efectivamente la respuesta existe. Le echo un vistazo general y noto que es quizás el triple de larga con respecto a mi incipiente mensaje, se me hielan las manos de nuevo y me dispongo a descubrir en qué consiste la tan esperada respuesta. Eventualmente leo cosas que hacen acelerar mi corazón y para no quedarme atrás, compongo una nueva respuesta algo más extensa. Al parecer, mi mensaje tuvo buenos resultados. Su respuesta fue para mí sublime, satisfactoria y especialmente sincera. Aquel mismo día, un poco más tarde, recibo otro mensaje con implacables intenciones de volver a contactar, pero personalmente. Descubro que anda divagando por la Web y la abordo, intentando establecer una conversación para tenerla (tenerla a ella) aunque sea virtualmente. Sin mayores contratiempos lo logro, al fin y al cabo estar detrás de una pantalla es mucho más fácil que estar frente a un rostro. El tiempo que transcurría era directamente proporcional a lo interesante y diciente que se volvía el improvisado contacto. A pesar del frío que sentía, de una forma algo conceptual me estaba acalorando al son de recuerdos, sentimientos y atrevimientos. Sí, había atrevimientos, me moría por besarla y abrazarla, y sin misterio alguno se lo decía. Así, 'songo sorongo' se fue la cosa hasta casi ver el amanecer. Duermo y me levanto tarde de nuevo. Viajo a Medellín, con algo de desespero por conciliar un reencuentro, debo aceptarlo. Bien o mal, concretamos una salida rápidamente, aquel asunto ya era ineludible. Por pendejo o por cualquier desconocida razón me tomo unas cuantas cervezas antes del encuentro. Como por arte de magia, el tiempo que llevé en tomármelas fue la precisa tardanza para encontrarme con ella como en una película: ambos cruzamos la esquina simultáneamente. Con una sonrisa pícara comienza nuestro encuentro, me quedo estático y ella reclama un saludo. La abrazo, después de dos años vuelvo a abrazarla. Comienzo a considerar que esto es un sueño, pero vivir en el sueño me enloquece. Caminamos un rato, hablamos a medias de banales asuntos, escondíamos lo que necesitábamos hablar. Nos establecimos en un café con un ambiente el cual calificaría yo perfecto para los mamertos, me tomo un tradicional mojito cubano y ella opta por un insípido café. Después de un poco emocionante (realmente poco emocionante) momento en el café nos aburrimos y decidimos salir, así fuese para caminar. Nos detuvimos para comprar una botella de vino, le insistí en la compra, ese momento merecía una celebración a la medida, y ella, ni corta ni perezosa, aceptó mi indecente propuesta. Los tragos de vino eran suaves y agradables a su lado, era precisamente lo que necesitaba para 'cuñar' las cervezas que ya me había tomado anteriormente. Divagamos por las calles con la botella en la mano como buenos ejemplares del alcoholismo, para posteriormente tirarnos, literalmente tirarnos en cualquier garaje o espacio apto para una pareja de desocupados. Nos tiramos y la conversación quería quedarse, pero no iba a dejarla sobrevivir por mucho tiempo más. Con el tiempo descubría que había cosas más interesantes por retomar, es decir, consideraba que nuestros labios tenían derecho a reencontrarse de nuevo. Nos abrazamos. Nos besamos. No quiero dejarla, pero se va. Pensándolo bien, que se haya ido aquel día, no me importa. Lo que sí me importaría es que se vaya otros dos años. Quiero volver a verla.
sábado 24 de octubre de 2009
Ni agua

Ser soldado es como comprar a crédito en Flamingo, ofrecen cientos de supuestos tentadores beneficios por sólo mostrar la cédula. Ir a definir mi situación militar fue una situación hostigante y vulgarmente democrática, estaba en medio de homosexuales, emos y gañanes de mal aspecto. Además, no había mujeres. Irse a prestar el servicio a la patria es una indirecta invitación a pasar maluco, como acampar y hacer fogatas al son de los mosquitos y la suciedad. Que a mí me inviten a acampar es un insulto. En mi casa me amedrentan con la idea de que 'la
s cosas en el ejército no son como usted cree', así que salgo premura hacia el lugar predeterminado, el cual pareciese más que un colegio, un campo de concentración. Como una güeva estándar, llego con un sobrecito de manila que contiene todos mis documentos y un par de fotos con una corbata de Mickey Mouse jugando fútbol americano. Intento ocultar mi foto a toda costa. Entro a aquel lugar y descubro el significado del término multitud, comienza a hablar el sargento en jefe y lo único que logra es demostrar su ignorancia y su mal uso del lenguaje, poco transmite la información pero entiendo lo básico. Siempre he notado que los soldados se consideran caramelos escasos y su forzada prepotencia me molesta. A pesar de que su voz era más aguda que la de una soprano coloratura, pretendía tener potencia y generar el típico acento militar que nunca ha sido del agrado de nadie. En medio del murmullo y el desorden, el ejército insiste en hacer proselitismo militar y pone un vídeo con mensajes e imágenes algo nacionalistas, con el cual los espectadores se alborotaban al ver los largos fusiles y las rudas caras pintadas. Todo me parecía absurdo y me quería largar inmediatamente, los soldados y los personajes que quieren serlo me parecen groseros y bobos grandes. Hago una fila de varios metros y el Sargento Don Aguevado me pone una vaga firma que dice que soy hijo único, así sólo tendré que pagar una 'contribución', ¡qué alivio! (¿?). Toda esta parafernalia se resume en algo muy sencillo, en un llamado a no ser nada que tenga que ver con el honorable ejército de la patria. Conmigo no es esa vuelta.
s cosas en el ejército no son como usted cree', así que salgo premura hacia el lugar predeterminado, el cual pareciese más que un colegio, un campo de concentración. Como una güeva estándar, llego con un sobrecito de manila que contiene todos mis documentos y un par de fotos con una corbata de Mickey Mouse jugando fútbol americano. Intento ocultar mi foto a toda costa. Entro a aquel lugar y descubro el significado del término multitud, comienza a hablar el sargento en jefe y lo único que logra es demostrar su ignorancia y su mal uso del lenguaje, poco transmite la información pero entiendo lo básico. Siempre he notado que los soldados se consideran caramelos escasos y su forzada prepotencia me molesta. A pesar de que su voz era más aguda que la de una soprano coloratura, pretendía tener potencia y generar el típico acento militar que nunca ha sido del agrado de nadie. En medio del murmullo y el desorden, el ejército insiste en hacer proselitismo militar y pone un vídeo con mensajes e imágenes algo nacionalistas, con el cual los espectadores se alborotaban al ver los largos fusiles y las rudas caras pintadas. Todo me parecía absurdo y me quería largar inmediatamente, los soldados y los personajes que quieren serlo me parecen groseros y bobos grandes. Hago una fila de varios metros y el Sargento Don Aguevado me pone una vaga firma que dice que soy hijo único, así sólo tendré que pagar una 'contribución', ¡qué alivio! (¿?). Toda esta parafernalia se resume en algo muy sencillo, en un llamado a no ser nada que tenga que ver con el honorable ejército de la patria. Conmigo no es esa vuelta.miércoles 7 de octubre de 2009
De Luisa para mí
El amigo infiel escribe y a El amigo infiel le escriben.
"Todos los seres humanos tenemos dones y el tuyo se ha convertido en 'hacer de toda tu vida un cuento', no con el objetivo de que te entiendan o te lean para saber de ti, sino que con esa imagen de El amigo infiel te descubran tal como eres. Con tu proyecto me permitiste descubrir lo infinitos que somos y me regalaste la capacidad de crecer, de darse sin tener que esperar, como tú dices, nada de nadie. Eres un ser humano que se dejó tocar por la realidad, que se permite descubrirla y palparla mediante cada palabra que escribes. Tienes conciencia crítica y seguro que con tu proyecto de vida queda la sensación de que tienes un norte, porque te escapas de lo literal, porque te permites ser así tal como eres, sin máscaras ni facetas ante los demás. Definitivamente me enseñaste que la mezquindad en ciertas ocasiones y viéndola desde la perspectiva de El amigo infiel es más que orgullo o vanidad para quedarnos en definiciones obsoletas. Alejo, has creado una apología a la mezquindad haciendo que esta palabra cobre signficiados que mi mente, seguramente rígida, no podía ni percibir. Muy seguramente todas las preguntas del proyecto de vida quedaron resueltas con tu blog, especialmente con el Manifiesto alejandrista. Espero que todos tus sueños e ilusiones se materialicen en grandes hechos y realidades. Alejo, simplemente, no te imaginas cuánto disfruté leyéndote."
Gracias Luisa
Un abrazo infiel
"Todos los seres humanos tenemos dones y el tuyo se ha convertido en 'hacer de toda tu vida un cuento', no con el objetivo de que te entiendan o te lean para saber de ti, sino que con esa imagen de El amigo infiel te descubran tal como eres. Con tu proyecto me permitiste descubrir lo infinitos que somos y me regalaste la capacidad de crecer, de darse sin tener que esperar, como tú dices, nada de nadie. Eres un ser humano que se dejó tocar por la realidad, que se permite descubrirla y palparla mediante cada palabra que escribes. Tienes conciencia crítica y seguro que con tu proyecto de vida queda la sensación de que tienes un norte, porque te escapas de lo literal, porque te permites ser así tal como eres, sin máscaras ni facetas ante los demás. Definitivamente me enseñaste que la mezquindad en ciertas ocasiones y viéndola desde la perspectiva de El amigo infiel es más que orgullo o vanidad para quedarnos en definiciones obsoletas. Alejo, has creado una apología a la mezquindad haciendo que esta palabra cobre signficiados que mi mente, seguramente rígida, no podía ni percibir. Muy seguramente todas las preguntas del proyecto de vida quedaron resueltas con tu blog, especialmente con el Manifiesto alejandrista. Espero que todos tus sueños e ilusiones se materialicen en grandes hechos y realidades. Alejo, simplemente, no te imaginas cuánto disfruté leyéndote."
Gracias Luisa
Un abrazo infiel
lunes 5 de octubre de 2009
Usted. Sí, usted
No sé si recordar es bueno o es malo. Mi cotidianidad tiene miles de lapsus de evocación. Estoy en uno de ellos y sobre mi mente aterrizan asuntos varios. De cómo llega esto y mis latidos se aceleran es algo inexplicable. No he podido generar anticuerpos frente a este recuerdo.
Lechita con quiquipe.
sábado 26 de septiembre de 2009
Desalienándome
No conozco el Golden Bridge y mucho menos el Tower Bridge. Así no los haya visitado nunca, puedo asegurar que en sus alrededores no hay ningún Centro Día ni un centenar de indigentes desahuciados, errantes y desnutridos. La historia de Los Puentes de mi ciudad es muy distinta, no son hermosos sitios turísticos ni el paso de galantes embarcaciones. Aquí el asunto no es como en San Francisco o Londres, Los Puentes del centro de Medellín son los testigos de la indigencia, de la miseria y del hambre. Me embarco para intentar darle una vuelta a aquellos escenarios. Es realmente sencillo llegar, es un lugar evidente, y aun así hay personas que se niegan a reconocer que ese tipo de lugares hacen parte de su ciudad. La idea de la visita era conocer 'El bazar de Los Puentes', el cual fue un proyecto ejecutado por el ex alcalde Juan Gómez hace ya varios años con la propuesta de reubicación de vendedores callejeros. La verdad es que el bazar no me impresionó, o quizás no quise que me impresionara. Caminar en medio de cuchitriles y simultáneamente observar que en el exterior se desarollan prácticas muy poco 'saludables' hace que pierda la concentración y las buenas intenciones de vincularme con el pequeño comercio callejero. Me doy cuenta de que el bazar es basura: lo que a nosotros ya no nos interesa allí se vende a precio de huevo. No puedo hacerme el ciego. Hay muchas jeringas tiradas en el suelo, y con ellas no se inyectó precisamente un medicamento, siendo muy positivos, esas agujas estarían infectadas de tétano. La verdad es que el ambiente no es propicio para ningún positivismo, me preocupa saber que estoy caminando en medio de la infección, del VIH, de la heroína. Párvulos personajes ya prenden su 'moño' y me inquieta la idea de que aún existan personas que crean en la legalización de esas banales porquerías. Quiero correr y arrebatarle la destrucción a esos niños, pero sé que mis intenciones no tienen validez. La parca ronda por aquellos lugares. Desgarrarse con la propia tierra es un mal necesario, dejar de hacerlo es enajenarse. No logro ver la sonrisa de algún transeúnte, de un vendedor, mucho menos la mía. Allá la sonrisa está censurada.
domingo 20 de septiembre de 2009
Me cago en tus recuerdos
Envié un correo electrónico a un programa de televisión y me gané dos boletas para ir a un concierto. El concierto no era precisamente lo que alguien de mi generación quisiera ver, sin embargo, a mí me gusta intensamente aquella música. Conozco a pocas personas que compartan este excelso gusto, entre ellas está Carlos, al cual invité al concierto haciendo uso del fruto de mi suerte como novato participante de pendejas rifas televisivas. Llegamos al lugar y nos enteramos de que el evento no sólo era un concierto, era la grabación de un programa que se transmite por un canal local, que es presentado por el más baboso y patético personaje que jamás haya proyectado una pantalla. No necesitamos mucho tiempo para darnos cuenta de lo imbécil que es. A pesar de aquella inconformidad, soportamos los momentos en los que hablaba y disfrutábamos del concierto. Cuando hablaba en vivo cambiaba horriblemente su voz y tenía la actitud que yo más aborrezco: actitud de recreacionista. Invitaba al público a aplaudir, sólo decía güevonadas y no dejaba escuchar nada. Para acabar de ajustar, se entromete en el evento su padre, el cual aparentemente es un desocupado que se dedica a 'declamar'. Al igual que su primogénito, cambia asquerosamente su voz e intenta tener un forzado acento extranjero. Esto nos desespera pero persistimos por el amor a la música. Termina el concierto y nos dan la noticia de que el programa será transmitido en fechas posteriores, yo no le presto atención, nada me importa su programa. Hoy estoy sentado frente al computador y recibo una llamada al móvil, es un amigo que me invita a poner cierto canal para ver un concierto. Me doy cuenta que es el concierto en cuestión y 'por no dejar' me siento a verlo. Vuelvo a encontrarme con este hijueputa y definitivamente me acaloro. Veo que a parte de la grabación en vivo hizo una íntima entrevista con los artistas, en la cual, les pregunta una seria de barbaridades de las que no tiene ni la más mínima idea. Lo sé porque cada vez que se proponía una respuesta él se dedicaba a decir 'Sí, sí, ajá, sí'. Insisito en ver el programa y descubro que al final de su misceláneo programa hace oraciones y discursillos baratos de superación personal. Me rasgo las vestiduras y paso el canal. Personas así no merecen salir a la calle. Qué pena, los artistas eran internacionales y el anfitrión fue él. Eso es no querer a la patria.
martes 15 de septiembre de 2009
1954
Soy un televidente colombiano estándar y me impresiona el hecho de que el curita de 'El minuto de Dios' siga saliendo regularmente al aire. Desde que tengo uso de razón, ha estado siempre allí medio hablando con la dudosa atención del público. No ha quedado nada en mi mente excepto el patente conocimiento de que el patrocinio es ofrecido por Azúcar Manuelita. La idiosincrasia televisiva de mi país me hace sentir un colombiano feliz y vinculado totalmente con el sobrenatural bagaje criollo.
viernes 4 de septiembre de 2009
La bendita República
Que me digan godo hijueputa, eso no me importa. Naturalmente soy de la derecha e inherente a esto, soy un ser político feliz. Soy parcial, y digan lo que digan, no voy a renunciar a nada. La política, como muchas otras cosas, me hace efervescer cualquier sustancia hormonal corpórea que sea sensible a madreadas, hipocresía de la oposición e irrespeto por las ideas ajenas. Tengo que aceptar que no voy de la mano con la premisa 'Entre gustos no hay disgustos', porque sí los hay, y supremamente obsesivo-agresivos. Me cago en el centro (limbo) y me voy a batallar con los del otro lado, así es mejor, el que gane se lleva la batuta. Tengo coherencia con lo que vivo, digo y hago con respecto a lo que pienso. No soy de los que salgo a pregonar babosadas de carácter social viviendo como un acérrimo capitalista derrochador, ni mucho menos me dedico a criticar cuando soy yo el que le hago la vida imposible a la patria. No vivo en idilios utópicos ni de sensibilidad fingida, me preocupo más por la academia que por destruir las instituciones y no le como cuento a los mamertos. Soy todo un racista político: En esta casa somos de la derecha, no insista.
sábado 29 de agosto de 2009
Astrolabio sentimental
Hace poco tiempo me pidieron que escribiera acerca del amor y sus relativas banalidades. Me negué rotundamente, pienso que escribir sobre el amor es retrógrado y cursi, sin embargo, no es necesario profundizar en todo lo que escribo para descubrir que hay amor por doquier, y del amor intensamente pendejo. La música de Silvio me gusta y no me gusta. Me gusta porque sí y no me gusta porque en medio de sones y un tendido repertorio está el nombre de ella. Esucho a Silvio, me hace recordarla e inevitablemente quiero ser víctima de un trance idílico con la cadencia de las armonías. Estoy escribiendo del amor, lo sé pero no quiero reconocerlo. Ahí está la tesis del amor: la terquedad se aventaja y aseguro que nunca escribí ni jamás escribiré de maricadas ni sentimientos. Hola, soy el orgullo y no me importa nada.
martes 18 de agosto de 2009
Relaciones interpupitrales
Estuve estudiando hace algún tiempo en la Universidad de Antioquia, no era precisamente una carrera profesional, sin embargo, estaba doce horas a la semana allí sentado. Sí, sentado, aburrido y agüevado. Me emocionaba la idea de ir al Alma Máter a estudiar algo que presuntamente sería útil, pero no fueron necesarios muchos días para descubrir que estaba cansado y desanimado. Es natural, después de ver cómo aparecían las mismas líneas de ecuaciones y cuanta maricada se les ocurra en el tablero, empezaba mi mezquina búsqueda de entretenimiento alternativo. Es predecible lo que busco en medio de un salón donde hay hombres y mujeres, y con seguridad, los hombres no lo son. El estudiantado es bastante 'democrático' y no logro rescatar nada que valga la pena, además, se suma al sentimiento de derrota que soy el único personaje con ojos claros y piel clara. La piel clara no es de abolengo ni linaje, es por mi miedo al sol. Me siento todo un ario. Soy un ario en medio de una población con tez 'Canelita Barrio Antioquia' y 'Canelita Santo Domingo', creo que ese hecho evitó que pasara desapercibido. Soy demasiado pálido, transparente y translúcido. Me siento atrás y superviso la actividad de mis compañeros de aula, que ascienden a una cifra de cuarenta o cincuenta. Critico, presumo y me imagino cosas, soy todo un miserable. Algunos tienen audífonos (me imagino que escuchan Ivan y sus bam band o algún tipo de tropiguasca), otros duermen y los demás escriben (seguramente cartas con cacografía y colores irracionalmente vivos). Algo de tiempo pasa y me cansa el paisaje, intento encender la reproducción aleatoria de mi mente para tararear una buena canción pero no lo logro. Sigue pasando el tiempo y nada me sorprende, doy casquillo, soy un perdedor. Pasa otra vez el tiempo y ahora parece suceder algo, una mujer de carácter vikingo se acerca ineludiblemente hacia mí, al parecer, para darme razón de algo o de alguien. Se pone en cuclillas a mi lado y me dice 'Ahí le mandaron', le recibo un papel rasgado, magullado y con rastros de borrones, ella se aleja y me dispongo a descubrir el contenido de aquel pergamino. Con una letra espantosamente horrible y una decoración forzada se revelaba el mensaje: 'Me gustaría conocerte, respóndeme'. Me parece un gesto guache y me río, creo que mi pretendiente se da cuenta de ello, sale colérica y tira la puerta fuertemente. Su comportamiento me causa más risa de la que ya tenía y comento lo sucedido con mis vecinos más cercanos. En clases posteriores, ella insiste en escribirme y declararme su amor, yo insisto en reírme. Ella tiene la valentía de confesar lo que siente, y el hijueputa sólo ríe, nunca recibí un golpe en la cara ni amenazas de muerte. ¡Eso sí es diplomacia!
lunes 17 de agosto de 2009
De cómo un nenúfar logra torturarme
En definitiva, los nenúfares resultan peligrosos y marrulleros. Hablé más de lo que tenía que hablar, y de una dulce forma, me han engañado cruelmente. Después de descubrir que los nenúfares no son lo que yo pensaba, me arrepiento de haber confesado algo que no es nada bondadoso para mí. La verdad es que no es algo del otro mundo ni un asunto profundamente íntimo, pero de una u otra forma me crea una particular herida. El nenúfar lo sabe, y con un trasfondo inimaginable, creo que todos los días intenta profundizarlo más. Al fin y al cabo, ni debe importarle. Para caer, sólo se necesita que sus pétalos lo susurren.
jueves 13 de agosto de 2009
La barra
Literalmente, amores de barra. Estoy solo en mi casa y tengo el deber moral de ir al concierto de un amigo. Tengo diez mil pesos en mi billetera y con ese monto debo sobrevivir la noche entera, el evento no es en cualquier lugar y la situación económica no está a mi favor. La entrada al concierto valía exactamente el dinero que tenía, sin embargo, es mejor tener amigos que plata. Entro gratis, incluso con honores. Aspiro a comprar una cerveza que me dure para toda la noche, según lo dicho, la aparición será de 9:00pm a 12:00am y yo sigo creyendo güevonadas. Pido la cerveza, intento mantenerla vigente pero no lo logro, el contenido extrañamente se evapora rápidamente. Resignado, pongo a prueba mi organismo para soportar la deshidratación, no será fácil. Inicia el concierto y me encuentro sentado solo en la barra, sin cerveza ni mujeres. Comienzo a inventar excusas como 'Estoy manejando' o 'Soy alérgico', ocultando la económica verdad. Por lo general, en todos los lugares a donde he ido, las meseras parecen unos pequeños robots que rondan de mesa en mesa, sin embargo, en aquel bar eran tranquilas y aparentemente disfrutaban de su trabajo. Una mesera en especial, de simpático aspecto, me pregunta constantemente si quiero tomar algo, y yo, pensando en las pelusas de mis bolsillos, me niego. Ella insiste y logra preguntarme lo mismo en unas cinco ocasiones. Me enamoro perdidamente de la mesera, intento mirarle el culo pero no lo logro por la oscuridad, sólo logro ver su cara. A tientas y atrevidamente diría que ella es hermosa. Insiste e insiste, pasa y vuelve a pasar. Me estoy volviendo loco y no soporto más la presión, tengo que abordarla con algún viejo truco. Lo logro, converso con ella un rato, le comento que un par de veces he tocado allí, ella expresa que no se acuerda de mí. La intento convencer de que soy una figura pública y creo que no lo logro, desisto de mi campaña. Sigo hablando con ella y como todo un patético personaje le digo que la próxima vez que vaya, le aceptaré algo. Ella me dice que vuelva. Volveré.
domingo 9 de agosto de 2009
Medellín erógeno
Mi ciudad está en feria y quiero salir. Idealizo lo que posiblemente está afuera: tetas, culos, escotes y un bochornoso calor que hará aligerarse de prendas a las mujeres. Me excita salvajemente todo lo que llega a mi mente y mi testosterona efervesce. Me descontrolo, hasta un chicharrón sería el perfecto afrodisiaco. Pienso en chicharrón y en mujeres, esto no tiene sentido. Salgo a recorrer las calles baldías e intento buscar el primer antro para refugiarme. Lo encuentro, tomo cerveza. La cerveza no es embellecedor y ninguna de las putas que dan vueltas por el lugar logrará engañarme. Mi sueño se deshace, tengo episodios de ira y frustración. Todo toma sentido, esto parece un comité femenino de 'El palacio del colesterol', hay chicharrones merodeando. Me largo y desisto en mi búsqueda. Quiero vomitar, ni a Lolita le chuparía las tetas. Concluyo que no fue mi día. Vuelvo a mi casa y recibo una invitación, no es precisamente lo que quiero pero acepto. Vuelvo a salir. Conozco a una mujer, definitivamente está buena. Me la quiero comer. Feria es feria.
El sancocho
Somos personas arrogantes, hipócritas y especialmente marrulleras. No soy un experto sociólogo ni nada por el estilo, sin embargo, no necesito de ningún título académico para determinar que somos de naturaleza despiadadamente bárbara. El tiempo que pasa frente a nuestras narices es proporcional a la desmedida pérdida de nuestro bagaje intelectual. Seguimos intentando buscarle sentido a los insípidos asuntos por medio de miles y fracasados métodos. Estoy cansado las inútiles invitaciones a la reflexión, el cinismo mediático y la maldita superación personal. No quiero reflexionar ni superarme en la vida, quien no haya logrado superarse a estas alturas de la vida, que se mate. Muy a menudo recibo correos electrónicos, a pesar de que casi todo no es más que basura, siempre hay buenas cosas por ahí rodando. No hablaré de lo bueno, lo bueno queda para la posteridad sin alterar su estado, hablaré de lo malo. Lo malo se transforma y puede llegar a volverse pésimo si algún inhumano como yo, tiene como campaña hacerlo. No me siento mal ni tengo remordimiento de ello. Abro mi bandeja del correo y veo unos cuantos correos recibidos, según el asunto, elimino sin leer o los dejo a la tentativa de su interés. Hay uno que dice '¿Qué es un sancocho?', lo conservo pensando que tal vez propondrá un significado interesante, como por ejemplo 'El Polo Democrático ardiendo a fuego lento'. Tengo la ilusión. Doy click y descargo el adjunto, se abre y mi ilusión se desmorona. Aparecen imágenes de idílicos paisajes invernales y desciende por la pantalla un aviso con un inmenso tamaño de fuente que dice: ¿Qué es un sancocho?. Es la combinación más ordinaria y desagradable que jamás haya visto, además, 'sancocho' es el término más grasoso, democrático y asqueroso de todo el léxico criollo. Proponen la historia de una familia colombiana radicada en el exterior, la cual en un momento familiar y acogedor recuerda los sancochos que hacía en su país nativo. En medio de la evocación, la pequeña hija de aquella familia, que al parecer desconoce la cultura colombiana, pregunta inocentemente '¿Qué es un sancocho?'. La madre responde que es una sopa y el padre con cierta actitud de indignación interviene diciendo: 'Para un colombiano un sancocho es amistad, amor, fraternidad, besos y abrazos. Es sol, llano, montañas y laderas. Es manantial y río al carbón. Es tambor y pescado, carne y verduras, es ricura, es familia, es amor hija'. Así termina la historia y al parecer la moraleja es que cuanto más mañé sea el individuo, más colombiano es. Haga paseo de olla, embútase un sancocho y sea un colombiano feliz. Me mamé de güevonadas y de que la gente corra a llorar su idiosincrasia y creer que son unos felices acomodados. Pelaron el cobre. Además, algún ente regulador del idioma debería prohibir el uso del término sancocho.
miércoles 22 de julio de 2009
Del hombre y su virilidad
Los hombres somos banales. Nuestra virilidad es voluble, condicionada y maleable. Por lo extremadamente banales que podemos llegar a ser, la experiencia de un solo peludo que está sentado frente a su computador, hablará de verdaderas generalidades. El peludo soy yo. Escucho musiquita todos los santos días y pienso en lo estándar que soy dentro del cúmulo masculino, los mismísimos del instinto taurino y la testosterona. Sin embargo, a pesar de que todos los días regularmente e inevitablemente hago lo mismo, mi sensibilidad me impide ser el mismo. ¡No puedo ser el mismo! Me siento todo un hipócrita y un vil traidor con mi gremio varonil. Soy impedido, frágil, todo un mequetrefe. Todos los días no puedo ser el semental, macho cegado, el mismo hijueputa. Uno de esos días es hoy. Hoy no me las quiero comer a todas ni la seducción es inherente a mi discurso. El macho más macho y el marica más marica, pero yo, ni macho ni marica. Sencillamente, un hombre de fugas y cargas sensibles en su mente. Pensativo, abrumado, descontrolado, menesteroso. ¡Somos todos unos varones! (¿?).
viernes 17 de julio de 2009
Mi literatura y yo
Todas las personas con las que hablo acerca de ello, sienten un presunto sentimiento de orgullo hacia mí y me motivan a seguir haciéndolo. Pero definitivamente, escribir no me ha hecho mejor persona. Si antes era un mezquino que lograba inmiscuirse entre la multitud, ahora soy un maldito mezquino que transpira inconformismo y tiene un aura de soberbia. Eso no es malo, soy yo el mismo culpable y me siento en plenitud. Mi mente se volvió escueta y se deshizo de todos sus estúpidos atavíos de cordura y mesura. Mi literatura me sabe a cosecha nueva, a descaro, a infidelidad. Todo esto ha sido para mí un arma de doble filo, la peregrinación de mentes en blanco.
lunes 13 de julio de 2009
Experiencia nenufaresca
N-E-N-Ú-F-A-R (Con F por favor)
Ahí medio medio me saqué la espina del bendito monosilabismo del nenúfar que conocí. Pero era una realidad, sólo medio medio; no podía quedarme así. Vuelvo a abordar al nenúfar exitosamente y atrevidamente le propongo que salgamos. Ella, al igual que yo, muy atrevidamente acepta mi propuesta. Me pone nervioso el asunto de salir con un nenúfar, me desvela pensar que me odia y que posiblemente me atacará con alguno de sus súper poderes. Soy totalmente precavido, llego a tiempo y compro una cerveza antes de encontrarme con el nenúfar. No sé cual es la finalidad de la cerveza, verme más pinchado o intentar en vano tranquilizarme. En todo caso, llego cerveza en mano y con mi mente flaqueando a donde el nenúfar. Saludo y me saluda. Pensé '¡Es que habla y todo!', lleno de prejuicios acerca de su vaga retórica. Sin embargo, las palabras salen por montones y me voy dejando llevar por la cadencia de su discurso que apenas conozco. No sabía que decir, incluso mi bondadosa capacidad de conversar había fallado. Pesco algo en sus palabras y me pego a decir cualquier cosa, como por conversarle mientras vuelvo a caer en tierra. Mi cerveza se acaba, ya no tengo compañía, tengo miedo. Al parecer el nenúfar no tiene ningún trastorno y me conversa, me conversa, me conversa. Intento sostener algo y vuelvo a mis cinco sentidos verbales. Me retractaría de mis prejuicios pero estoy seguro de que son totalmente reales, el nenúfar no habla. Alguna vez me había dicho que hablar conmigo personalmente era mucho mejor, así que culpé a mi presencia de la soltura de sus palabras. ¡Qué halago! Cómo no. Sinceramente yo no sé cómo tratar a un nenúfar y mucho menos sabría qué decirle, hago mi mayor esfuerzo pero no soy brujo aún para leer su mente así que intento olvidar esa preocupación. Tengo que aceptar que mi mente siempre estuvo nublada, debido a eso no recuerdo mayores detalles. Caminé con el nenúfar (porque los nenúfares también caminan) e intercambiamos varias palabras. Nos sentamos a tomar café (porque los nenúfares también toman café) e insistíamos en hablar, sólo que el tiempo que pasábamos juntos era directamente proporcional a las barbaridades que decíamos y a la infantilidad de nuestro comportamiento. Ya hablábamos y nos tirábamos papelitos. Definitivamente, un amiguito infiel con un nenufarcito. Me engañaba la mente y me pasaba de hablar o me callaba, no podía sostener la normalidad. Aspiraba sustancias extrañas, volátiles y de fácil transmisión que emitía el nenúfar. Me tomé mi café lentamente como muestra de letargo mental y volvimos a caminar (porque los nenúfres incluso caminan dos veces), hablamos, nos tiramos papelitos. No sé si el nenúfar se daba cuento de nuestro infantil estado pero por mi parte pasó desapercibido. ¡Tengo hambre! dijo el nenúfar (porque a los nenúfares también les da hambre) y yo aprobé la situación para ir a comer. 'Comes burrito con Sprite o sino el asunto no estará correcto'. Así fue, comí burrito con Sprite. El nenúfar pidió exactamente lo mismo que yo, terminé primero y la animé a embutirse, soy un mequetrefe, ¡qué escena tan asquerosa!. Insisite en pagar y le lanzo mi buzo en su cara, me elevo un momento y paga. Nos matamos a golpes y le doy mi parte, a parte de eso, le regalo una vieja que pajuela que me había acompañado hace años. Se nota feliz, me siento feliz. Caminamos de nuevo y llegamos al lugar más abrumador y asqueroso de la ciudad, me lleno de tristeza y malparidez. Ella expresa que está en su salsa y eso no me cabe en la cabeza. Tengo un vacío mental. Ella se va, me da un abrazo. Ya no hay vacío mental.
Ahí medio medio me saqué la espina del bendito monosilabismo del nenúfar que conocí. Pero era una realidad, sólo medio medio; no podía quedarme así. Vuelvo a abordar al nenúfar exitosamente y atrevidamente le propongo que salgamos. Ella, al igual que yo, muy atrevidamente acepta mi propuesta. Me pone nervioso el asunto de salir con un nenúfar, me desvela pensar que me odia y que posiblemente me atacará con alguno de sus súper poderes. Soy totalmente precavido, llego a tiempo y compro una cerveza antes de encontrarme con el nenúfar. No sé cual es la finalidad de la cerveza, verme más pinchado o intentar en vano tranquilizarme. En todo caso, llego cerveza en mano y con mi mente flaqueando a donde el nenúfar. Saludo y me saluda. Pensé '¡Es que habla y todo!', lleno de prejuicios acerca de su vaga retórica. Sin embargo, las palabras salen por montones y me voy dejando llevar por la cadencia de su discurso que apenas conozco. No sabía que decir, incluso mi bondadosa capacidad de conversar había fallado. Pesco algo en sus palabras y me pego a decir cualquier cosa, como por conversarle mientras vuelvo a caer en tierra. Mi cerveza se acaba, ya no tengo compañía, tengo miedo. Al parecer el nenúfar no tiene ningún trastorno y me conversa, me conversa, me conversa. Intento sostener algo y vuelvo a mis cinco sentidos verbales. Me retractaría de mis prejuicios pero estoy seguro de que son totalmente reales, el nenúfar no habla. Alguna vez me había dicho que hablar conmigo personalmente era mucho mejor, así que culpé a mi presencia de la soltura de sus palabras. ¡Qué halago! Cómo no. Sinceramente yo no sé cómo tratar a un nenúfar y mucho menos sabría qué decirle, hago mi mayor esfuerzo pero no soy brujo aún para leer su mente así que intento olvidar esa preocupación. Tengo que aceptar que mi mente siempre estuvo nublada, debido a eso no recuerdo mayores detalles. Caminé con el nenúfar (porque los nenúfares también caminan) e intercambiamos varias palabras. Nos sentamos a tomar café (porque los nenúfares también toman café) e insistíamos en hablar, sólo que el tiempo que pasábamos juntos era directamente proporcional a las barbaridades que decíamos y a la infantilidad de nuestro comportamiento. Ya hablábamos y nos tirábamos papelitos. Definitivamente, un amiguito infiel con un nenufarcito. Me engañaba la mente y me pasaba de hablar o me callaba, no podía sostener la normalidad. Aspiraba sustancias extrañas, volátiles y de fácil transmisión que emitía el nenúfar. Me tomé mi café lentamente como muestra de letargo mental y volvimos a caminar (porque los nenúfres incluso caminan dos veces), hablamos, nos tiramos papelitos. No sé si el nenúfar se daba cuento de nuestro infantil estado pero por mi parte pasó desapercibido. ¡Tengo hambre! dijo el nenúfar (porque a los nenúfares también les da hambre) y yo aprobé la situación para ir a comer. 'Comes burrito con Sprite o sino el asunto no estará correcto'. Así fue, comí burrito con Sprite. El nenúfar pidió exactamente lo mismo que yo, terminé primero y la animé a embutirse, soy un mequetrefe, ¡qué escena tan asquerosa!. Insisite en pagar y le lanzo mi buzo en su cara, me elevo un momento y paga. Nos matamos a golpes y le doy mi parte, a parte de eso, le regalo una vieja que pajuela que me había acompañado hace años. Se nota feliz, me siento feliz. Caminamos de nuevo y llegamos al lugar más abrumador y asqueroso de la ciudad, me lleno de tristeza y malparidez. Ella expresa que está en su salsa y eso no me cabe en la cabeza. Tengo un vacío mental. Ella se va, me da un abrazo. Ya no hay vacío mental.
Carlos D NO FUTURO
Las negociaciones fueron tensas y complicadas. Carlos retacaba y nosotros nos negábamos a aceptar sus descaradas propuestas. Transcurría el tiempo y se notaba la frustración de la gente que nos observaba. El asunto no era para nada sencillo, unos ponían, otros no y los demás la pensaban. Cuando se pone la platica en juego ahí si lloran todos. Eso era pura candela, por ahí gritaban 'que se haga la rata', por allá respondían '¡pero con la cero!' y aparentemente no se definía nada claramente. Pasaron horas y en tónica de noticia postquirúrgica Carlos manifestaba: 'Me hago la cresta y me pagan veinte mil, pero con la cuatro'. Cuatro partes participantes aceptan y se accede a la intervención. 'Con la cuatro pues maricones, ojo con eso' repetía aquel personaje en excesivas ocasiones. Se concreta el lugar para ultimar el negocio, mi casa. 'Pues yo allá tengo la máquina y la batica' dije, aceptando las condiciones. A la hora acordada llega en multitud el público que con tintes amarillistas quieren observar, sin embargo, Carlos no llega a la hora acordada. Unos se quejaban, otros presumían que jamás llegaría pero todos estábamos ansiosos. Recibo la llamada -Mijo, me está como doliendo la cabeza - ¿¡Cómo!? -Ábrame pues. Y con un respiro de tranquilidad bajo a abrirle. Todo es una ceremonia solemne, el público mira y quieren ver cómo esa máquina bajará de 'greñas' a Carlos. Siéntese, póngase la batica, mírese por última vez y respire profundo. ¡Zas! Felipe con su dominio de máquina (un dote extrañamente homosexual) volea y volea pelo, cae a grumos sobre el piso. Teníamos risa nerviosa mientras Carlos exclamada 'Esto es pa' reírnos, yo por darles gusto', pero yo no lo creía, el en el fondo de su corazón estoy seguro que quería pasar una temporada punkera. Como se había dicho, se concreta un hemisferio de su cabeza con la cuatro, todo parece estar muy bien. Hasta ahí todo iba bien, cuando miré las caras de asombro y escuché gritos de cuanta vulgaridad exista, presumí que algo había salido mal. Efectivamente, sin motivos conocidos, nuestro peluquero ha sabido pasarle la cero, un trasquilón de gran envergadura abarca casi la mitad de su cabeza. Carlos, en medio de una gran furia piensa con mucho cuidado qué hará. Somete a votación si se deja el trasquilón o si termina de hacerse la cresta con la cero. Yo dije 'Cómo te vas a dejar eso así hombre, pasate la cero ya', por allá en el fondo se notaban caras de tristeza y resignación, unos que sí, otros que no. Al final, que si, qué maravilla. Terminamos con la cero y el ambiente se apacigua. Carlos ya resignado nos muestra el resultado. Todos reímos cruelmente, sin embargo, a él parece no importarle. Se pone su gorra y se va. Ahí esos veinte mil pesos los tiene pisados con unos libros que están que se venden solos en el centro, pero, ¡Yo ya pagué, lo juro!.
domingo 5 de julio de 2009
Alejandro in the real life
Capítulo 3. 1:30am
Pensativo, pensativo. No hablo con nadie, sólo estoy yo. Me siento absurdo: pienso en escribir poesía porque estoy pensativo, enamoradizo. Cuando la palabra poesía llega a mi cabeza me imagino algo parecido a esto: 'Envía un mensaje de texto con la palabra CONQUISTA y recibirás en tu móvil las más hermosas frases de amor.' ¡Ah! y que la cuña publicitaria esté relatada con acentico argentino por favor. Vida pa' hijueputa, qué porquería, es una pesadilla para mí. Sin embargo, lo más común es que cuando el escritor, esté así como estoy yo, pues escriba poesía. Pensativo, enamoradizo...
Eavemaría mi amorcito
Qué dicha comerme un sancochito
Contigo mi bizcochito
Eso sí se ha sabido. El amigo infiel no es literatura de métrica y lindas curvas. La poesía se la dejo a los poetas, incluso a los de 'las más lindas frases de amor', con las cuales jamás pienso conquistar a una mujer.
Eavemaría mi amorcito
Qué dicha comerme un sancochito
Contigo mi bizcochito
Eso sí se ha sabido. El amigo infiel no es literatura de métrica y lindas curvas. La poesía se la dejo a los poetas, incluso a los de 'las más lindas frases de amor', con las cuales jamás pienso conquistar a una mujer.
jueves 2 de julio de 2009
Trastorno monosilábico autoinmune
Para ella
No lo sé. No me lo he podido explicar aún. Es anormal, anómalo, paranormal, terriblemente abrumador. Me desgarra, me descompone, me agita, me indispone, me vuelve loco. Me provoca mandar todo para la mierda. Literalmente, no lo soporto. Es un cuadro sintomático totalmente extraño, poco común, incluso contradictorio. El cuento es éste. No soy un experto en botánica ni nada por el estilo, pero he tenido la oportunidad de hablar con rosas, claveles, margaritas, heliconias, orquídeas y hasta de esas florecitas que salen en la maleza. Me picaban la corola y conversábamos, siempre se ha dicho que las flores son buenas conversadoras. Sin embargo, nunca en mi vida había hablado con un nenúfar. Tienen su aire de grandeza y belleza, pero qué va, estaba seguro que son unas flores estándar. Van nadando en su cuento y 'songo sorongo' se hacen ver llamativas. Un día tuve que abordar a un nenúfar. Se atravesó en mi camino y no tuve remedio.
- Hola, ¿qué más?
- " "
- Supongo que yo bien, ¿y tú?
- " "
- Mí mismo: ¡maldita sea!
Se hiere mi orgullo, cómo es posible que no sea capaz de sostenerle una conversación a un nenúfar. Me desvelo y al maldito nenúfar parece no importarle. Es más, estoy seguro de que no le importa. Esto es un hecho, un nenúfar me ha sabido dejar con las palabras en la boca. Caminaba pensando en la indignación, sin embargo, no me importaba. Es mentira, sí me importaba, tenía que hallar una solución pronta. Los viejos trucos se agotaban y no funcionaban, ya era preocupante la situación. Que el chiste, que el cuento, que la historia, que la güevonada; pero nada. Y me seguía importando menos, ¡no!, más. Qué se cree ésta verraca flor, me hacía sentir en la derrota verbal, retórica y literaria. Pues nada, la flor de todos modos era simpática y no me iba a quedar con la espina. Unas veces sí, otras definitivamente no. Hable, no hable, un poquito, mucho, más bien no, nada. Me parecía impresionantemente extraño, no tuve otra salida que acudir a mis conocimientos fonoaudioliteralpatológicos. Sí, los mismos de la universidad de la vida. Bajo concepto médico-empírico le diagnostiqué al bendito nenúfar un trastorno monosilábico autoinmune, que unas veces se presenta y otras extrañamente no. Definitivamente, nada para hacer con este nenúfar. Al parecer, los nenúfares son así, irresistiblemente monosílabos, el único problema es que hablar con un nenúfar se vuelva irresistiblemente inevitable.
martes 23 de junio de 2009
Para su mayor economía
La música es dinero fácil. Hace poco tuve un concierto y me hice algunos pesos, no era mucho, sin embargo era lo su suficiente para comprar algo, los antojos que nunca faltan. No era para comprar un carro, ni para pagarme la universidad y mucho menos para una casa. En el concierto, cuando miraba la gente entregando su dinero en la entrada me sentía satisfecho, incluso con un poco de ironía pensaba que esa gente debería pagar el doble o quizás el triple, eran tan adinerados que ni juntando todo el dinero de mi familia cubriría la mitad de la fortuna de aquellas personas. Pero bueno, no podía hacer más y de todos modos estaba teniendo un ingreso. A los pocos días después del toque decidí que emprendería el camino a comprar algo, salí de mi casa y cogí el bus. Ya es común para los usuarios del Laureles 192 que se monten vendedores con su típica retahíla, que la chocolatina, que el gancho, que el confite. En aquella ocasión la vendedora era una mujer algo joven, de pelo rojo, no se notaba desarreglada. Tenía un semblante abrumador, se notaba cansada y resignada. Ofrecía chocolatinas, recorrió todo el bus, ofreció su discurso y nadie le compró su producto. Se sentó unos puestos más adelante y pasó desapercibida para mí. Me bajo, tomo el metro y llego a mi destino, el centro comercial X, doy vueltas y no escatimo en gastos. Compro un buzo que contradice aquella versión de 'para su mayor economía', me siento satisfecho y vuelvo a salir. Tomo el camino idéntico de regreso y como si se hubieran alineado los planetas para hacerme caer en cuenta de algo, se monta en el mismo bus, la misma vendedora. Se nota más agotada aun, me siento un maldito miserable. Vuelve y lo dice todo idéntico, pasa, reparte, recoge. Nadie le compra nada. La única diferencia es que ésta vez se sentó justamente a mi lado. Me siento más miserable, no me atrevo a preguntarle ¿cómo estás? y tengo en mis manos la compra que hice. En mis manos, la bolsa con el buzo y en las manos de ella la bolsa con la misma cantidad de chocolatinas.
martes 12 de mayo de 2009
Hola (aplausos). Adiós (aplausos).
Carlos es mi amigo. A él y a mí nos da pena que la gente aplauda, pensamos que todos (excepto él y yo) son unos cavernícolas criollos. Si usted, señor lector, es de los que le aplaude a todo considere la opción del suicidio.
jueves 7 de mayo de 2009
Pecueca online
¿Qué tan anodina puede ser una conversación? Todo hay que decirlo, en este mundo hay asuntos candentes e interesantes, merecen ser registrados e incluso alabados. Pero bueno, al final, poco o nada nos terminará importando lo que esté encaramado en el soberano éxito. Por lo menos yo, me olvido de lo idílico-perfecto-triunfante para concentrarme en la posibilidad humorística de lo insignificante, ¡cuánto material perdido!. Yo nunca he sido bueno para escuchar a la gente y la verdad es que realmente, muy pocas veces me ha importado lo que me dicen; me sobo la barba (como gesto de sabiduría) y les respondo sin importar lo que me hayan dicho, que igual ni sé que fue, alguna cita ilógica con un par de términos poco conocidos y ahí están rendidos. Los hombres generalmente me dicen 'Ah, hágale parce, todo bien' (porque eso es lo que respondemos todos, sin importar el nivel intelectual) y las mujeres que regularmente son más inteligentes que nosotros, responden con una gran gama de barbaridades y por ahí, una que otra, le acierta a la respuesta correcta: ¡Andate home!. Ahí es cuando empiezo a disfrutar, a poner cara de serio sabiendo que tengo las güevas retorcidas. Hay días incluso en los que estoy de malas pulgas y después de haber hablado irracionalidades pido que me rindan cuentas acerca de ello. Tomo un aire de descarado petulante pero eso no me impide seguir con mis impúdicas motivaciones. He pensado seriamente en hacer la tal 'Ventana de John Jairo' a ver si supero mis manías. Creo que Jorge Mario Mejía se siente con sus lectores exactamente igual a como yo me siento con los interlocutores de mis efímeras conversaciones. Todo esto me evoca una conversación que hace poco tuve y fue tan sumamente insignificante para mí, que alcanzó los méritos suficientes para estar aquí.
- Hola
- Hola
- Hola (¿Y ésta quién es que es?)
- ¿Cómo estás lindo?
- Bien, ¿vos? (¡Ah! ya me acordé)
- Muy bien
(Silencio cibernético, ahí es cuando me dedico a hacer otras cosas, me olvido de lo que me han dicho)
- ¿Y si me has pensado?
- Claro ¿y tú a mí? (Claro ¡cómo no!, pero bueno, la necesito 'en remojo' por si la época de guerra llega)
- Sí, mucho
(Para mí esto ya se acabó y pienso: 'esto tengo que escribirlo en el blog'. Pero ella insiste)
(Para mí esto ya se acabó y pienso: 'esto tengo que escribirlo en el blog'. Pero ella insiste)
- Ay, pero tú si no hablas, qué pereza.
- ¿Los ratones se le comieron la lengua?
- Ay no, mejor me avisa cuando quiera hablar, adiós.
Siento remordimiento y se me ocurre preguntarle algo como ¿Qué hiciste el fin de semana? o ¿A ti te gusta Charlie Zaa?. No no, a mí no me gusta Charlie Zaa, mejor me quito ese peso de encima.
domingo 26 de abril de 2009
Confesiones de bolsillo
Hace algunos días ya, había hablado acerca de 'las confesiones' de El amigo infiel, incluso había afirmado que pondría obstáculos para llegar al texto, pero definitivamente sería un miserable reprimido si lo hiciera. Es algo que le da vueltas a mi cabeza, tengo que hacerlo, es una necesidad físicoliteraria. La noche es tosca, Air Supply me tumba con esos sones y aquí el personaje está aburrido y triste (miti-miti). Es más, hoy me fui para el centro a vender unos libros de Walter Riso y no me pude 'desenhuesar' de esos hijueputas, eso sí es una verdadera tristeza. Así están los ánimos mi viejo, apenas para escribir cosas que no debo escribir. Pero al final de todo ahí está lo interesante de las confesiones, el autor derrama lágrimas escribiéndolas y el lector satisface su amarillismo y su 'güevonada' leyéndolas. Claro, como aquí está el bobo. Las confesiones terminarían siendo mis estatutos sentimentales, algo como 'Constitución de un obsesionado' o tal vez 'El código del orgullo'. Andar la vida no es difícil, eso es lo de menos; lo difícil es soportarme a mí. Son los detalles Roberto, son los detalles. Espero no perder autoridad con esto. Estoy encoñado con el mundo, me enamoro de todas, las quiero para mí. Soy un mezquino dedicado a ver escotes, tetas y culos. Todas son para mí, hasta el material más delicado. ¡Las tengo a todas! (¿?). Fui, soy y seré un mal perdedor. Yo nunca pierdo (¿?). La aristocracia es lo mío, me monto o me monto, me creo de mejor familia y siento que soy 'la crema innata' de este mundo. ¡Lo soy! (¿?). A mí que no me hablen, tengo como huéspedes de mi cuerpo a las malas pulgas. No es rabia, es un estado de álgida meditación taciturna (¿?). Me gusta hablar y lo declaro. Hablo en términos que nadie conoce y siento que estoy descrestando con mi discurso. Pero sólo yo sé que hay un trasfondo. Mi retórica es excepcional (¿?). No soporto desconocer algo. Es como si una cuenta pendiente quedara en mi mente y me la cobraran con el 'gota a gota'. Yo, lo sé todo (¿?). Alardeo de mi elegancia y exquisitez, pero qué va, yo escucho puro Diomedes y me siento a tomar Águila. Mi etiqueta es magnífica (¿?). Lloro viendo el boletín del consumidor y aun así sigo creyendo que este mundo es suficientemente anodino como para tener motivos para estar triste. Yo nunca estoy triste (¿?). Creo que en lo más profundo de mi ser soy un fascista y me gustaría acabar con muchos de una vez por todas. Yo hago patria (¿?). Sí, sí, es verdad; hasta tengo una clasificación severa para el rango de belleza femenina, ojalá nunca salga a la luz pública. A mí lo que más me importa es la personalidad (¿?). He sido de todo y simultáneamente nunca lo he sido. Pero aquí vamos loco, en la lucha y volviendo a escribir lo que pasa. Ya me di cuenta que la vida no es sueño, es cuento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







